Sagrado Titular

La imponente imagen del crucificado de la Expiracion es una de las obras mas importantes de cuantas existen de este tipo iconográfico. Con casi toda seguridad es la original que encargase la cofradía para su fundación en 1603, realizada dentro del marierismo propio de la época.

Se atribuye con fundamento al escultor Sebastián de Solís, del que existe documentado en ese mismo año, el calvario que corona el retablo baezano de la parroquia de San Andrés, con cuyo crucifijo existen notables coincidencias estilisticas y de detalle que hace un poco probable que manos distintas elaborasen ambas tallas.

El Cristo de la Expiración fue restaurado por el instituto nacional de restauración y conservación de bienes culturares, en Madrid, e incluido en el catálogo como "bien cultural", en el año 1992.

Va el señor sobre paso finamente labrado en madera de caoba, barnizada en su color, con candelabros arboreos de tulipas. La canastilla cuenta con cuatro capillas achaflanadas en las esquinas en las que reposan imagenes en plata de los evangelistas, obra de Manuel de los Ríos.

En los medallones centrales, el escudo de la merced, el de baeza y relieves de las imagenes de las cofradías baezanas del Descendimiento y las Angustias, todo flanqueadas por parejas de bellos angelitos y cabezas aladas de querubines.

En el respidadero detalles en plata, que son del platero cordobés J. Ibáñez. La cruz del Señor es obra de Guzmán Bejarano de 1992 y lleva remates en metal repujado y dorado por el granadino Dº Rafael Moreno y cartela de INRI realizada por el hermano de la cofradía Dº Baltasar Fernandez Hidalgo.

El Paso es portado con una magnifica cuadrilla de costaleros hermanos desde la semana santa de 1994, recuperando el sistema tradicional de dobles trabajaderas longitudinales y cargando el peso sobre los dos hombros.


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